viernes, 22 de junio de 2012

Del día a día a las conferencias de la ONU

Íbamos saliendo de un cine en el centro de Valencia después de ver la versión española de "Tengo ganas de ti" (me ha gustado mil veces más que la primera, y no tengo ni idea sobre la fidelidad a los libros, lo cual para mí es prácticamente sagrado en casi cualquier tipo de película basada en escritos) cuando justo antes de adentrarnos en las escaleras hacia los subterráneos del metro, nos asaltó un hombre. No nos asaltó de atracarnos, sino para pedirnos 2 euros con 35 que le faltaban para un billete de tren a Tarragona o algo así. Estaba algo sucio y desaliñado (despeinado decimos las personas normales) y blandía unos papeles arrugados de una carpeta semitransparente.

Automáticamente, al interpretar mi cerebro sus ruegos como "dar dinero", mis labios silbaron un "Lo siento" tan rotundo como el caer de una lápida, y nos bajamos al metro.

Me pasé todo el trayecto hasta mi parada pensando en ese hombre. ¿Y si me había equivocado? ¿Y si de verdad necesitaba el dinero para coger el tren? Pensé que una persona mejor vestida no tendría problemas con 2 euros, por tanto su necesidad podía ser legítima... y sino, ¿en qué se gastaría el dinero de la estafa? En una hamburguesa o una dosis más. Todo cosas necesarias.

Y mirad que tengo conocimientos sobre inteligencia emocional, pero no puedo quitármelo aún de la cabeza. ¿Tanto me habría costado pararme y decirle "mira, pues creo que tengo un euro suelto al menos..."? ¿Y si no era ningún drogadicto? ¿Cómo de mal debe de estar una sociedad para que una persona necesite un par de euros para coger un tren a otra ciudad y nadie se preste a ayudarle?

El problema no es de los políticos, es de la cultura y la sociedad que los produce. El problema somos nosotros, tenemos lo que nos merecemos, porque en el Facebook ponemos "Me gusta" a todas las fotos súperrevolucionarias y agudas sobre los culpables de la crisis y las desgracias mundiales, pero por detrás perdemos el tiempo en nuestros smartphones de última generación hablando mientras otras personas no están intentando hablar a la cara, nos quedamos en casa en algunas manifestaciones importantes y nos gastamos los cuartos en grasas hipersaturadas e inútiles de cualquier local de distribución en masa de la zona centro cuando allí mismo hay personas que no tienen para comer lo mínimo cada día (y luego están el fútbol o las fallas, otra forma de quemar dinero a la que nos prestamos la mayoría pero que luego exigimos por los mineros y los profesores de nuestro país).

El problemas somos nosotros. El problema soy yo, y espero que este arrepentimiento me dure bastante tiempo, y que algún día tenga los cojones para dejar de mirarme el ombligo y dé algo a alguna de esas personas que piden por la calle a lo largo y ancho de mis recorridos diarios.

Porque para curar un cuerpo enfermo, hay que curar antes a las células que lo forman.

Las estrellas desafiantes

Y con el golpe seco característico de los libros gigantes al cerrarse, doy fin al periplo iniciado con "La estrella de Pandora" y culminado magistralmente con "Judas desencadenado". Se terminaron las aventuras del Segunda Oportunidad y su tripulación de nostálgicos. Me siento un poco triste por haber terminado con las casi 2000 páginas de especulación tecnológica, social y metafísica futurista.

¿Pero importa más el viaje que el llegar, no?

Gracias a Peter F. Hamilton por la aventuras vividas, que permanecerán en mi memoria espero que bastantes años y me han recordado la magia de la verdadera ciencia-ficción, densa y sin límites para la imaginación humana. Es ese toque esperanzador que no tienen los libros de fantasía, porque el escritor de ciencia-ficción mira en su interior y al futuro al mismo tiempo. Ese aire a Fredric Brown. Ojalá nosotros, nuestra sociedad de aquí y ahora, llegue alguna vez a algo parecido a las conclusiones a las que llegan personajes tan inolvidables que iniciaron sus viajes por separado para fundirse en una cuidada y maravillosa conclusión.

Gracias por los sueños.

Y esta tarde a comprar "Danza de dragones". Menos mal que ya me empecé a poner moreno en primavera.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...