viernes, 9 de diciembre de 2011

Fotogramas de ayer: Cantando bajo la lluvia

Hoy inauguro sección: Crítica de películas antiguas (de las de antes de que yo naciera...), a la que bautizo como "Focogramas de ayer" (me he comido mucho la cabeza para acabar sacando esto...).

Son películas de las cuales todo el mundo ha oído hablar, o ha visto el vídeo de la canción, se la han destripado en los Simpson o alguna otra parodia, qué se yo... pero realmente poca gente de mi rango de edad las ha visto. Por ello inauguro esta sección de análisis de películas antiguas o clásicos del cine. Los spoilers estarán a la orden del día, porque todos sabemos como terminan muchas de estas películas de tan famosas que se hicieron, por ello yo me centraré en analizar los significados, matices y sensaciones que me transmitieron esas películas. Trasfondo. Algo que escasea bastante en el Hollywood actual.

La película del título representa el caso más típico de los que hablaba antes. Todo el mundo ha visto el vídeo de la canción que le da nombre a la película y se sabe el estribillo y la melodía, pero... ¿cuantos os la habéis tragado realmente?

El protagonista (el gran Gene Kelly) es un exitoso actor de los últimos años del cine mudo, que acostumbrado a gesticular y hacer acrobacias, se tiene que enfrentar de la noche a la mañana a la temida actualización que traen las nuevas tecnologías: surge el cine con sonido, y los actores tienen que interpretar frases al tiempo que hablan. También se resaltaba varias veces la diferencia entre lo actores del teatro (mucho más pobres que los del cine), que interpretaban realmente a sus personajes, frente a los de cine, que con ser guapos y gesticular un poco delante de una cámara conseguían premios. Para salvar su carrera artística y la de su estudio, tendrá que grabar una película-musical para estrenar la nueva tecnología, con números de baile y canto como cuando era joven e intentaba llegar a actor, esa horrible época que tienen todos los artistas alguna vez en su vida, actuando en cualquier local por una perras, pero... por amor al arte.

Y es que esta es la idea que me transmitió la película. El argumento de la película del protagonista era un vano intento de justificación para la música y la danza. ¿Y? ¿Hacía falta realmente un argumento? Lo mismo pasa con Cantando bajo la lluvia. El argumento es correcto, pero es una mera excusa para deleitarnos con números de baile y canto impresionantes, míticos e inolvidables, resaltando el verdadero sentido primordial de la profesión de actor. Volar, y hacer olvidar a la gente de sus problemas en un mundo de magia y desenfado. Todo se resume en uno de mis números favoritos de la película, llamada "Haz reír".

Aquí en castellano (no he encontrado el vídeo subtitulado o doblado)

Creo que esta película fue un canto a los orígenes del séptimo arte: el teatro, los saltinbanquis y trobadores que entretenían a la gente por unas monedas, pero que disfrutaban con esa profesión, creando y haciendo a la gente olvidar los problemas de la vida cotidiana.

No había que contar una gran historia. Sólo hacer reír.

El arte como un fin en sí mismo, o...

8º punto de la Ley Scout: El Scout canta y sonríe ante las dificultades (Baden Powell)

Como cantar bajo la lluvia.

Haced reír a vuestro alrededor. ¿Por qué? Pues porque sí.


P.D.: Últimamente disfruto mucho más del teatro que de las nuevas de explosiones, coches y rubias.

P.D.2: Me siento idiota analizando una película tan conocida... ¡pero sí, yo acabo de descubrirla ahora!

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