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domingo, 25 de septiembre de 2011

Mainstream

¿No os ha pasado alguna vez que algo que os entusiasmaba, simplemente dejó de emocionaros tanto? Me refiero a que perdiera una especia de... chispa. La chispa de aquello que solo conocéis tú y unos pocos, algo íntimo que disfrutas tú solo, y te sientes genial revelándoles ese pequeño secreto solo a unos pocos.

Hablo sobre la rabia que da que ahora todos los niñatos del mundo hablen a todas horas de Juego de Tronos (pero si les digo Canción de hielo y fuego, se me quedan mirando como si hablara de esas nuevas frikadas a la que me aficiono yo y que no conoce nadie...), hablo de la rabia que me da ver trailers de The Witcher 2 y su argumento, y que los niños que se han bajado el juego no sepan al final realmente nada sobre los libros de los que nacieron Geral de Rivia y su compañía. Hablo de lo que sintieron los que se leyeron El Señor de los Anillos, y hace unos años vieron como cualquier adolescente adicto a internet se creía que se lo sabía todo sobre la Tierra Media.

Estoy harto de la globalización, de los ebooks y de la cultura de masas. Odio que verdaderas obras de arte sean vendidas y mancilladas en pos del dinero y la publicidad, ensuciadas, que todo sea de fácil consumo, que la gente se baje cien películas, videojuegos y libros en menos de dos clicks, para luego consumir 2 simplemente para olvidarse de que tiene que estudiar y que se le caiga la baba con las actrices pechugonas y las explosiones que simplemente adornan una obra maestra (y el producto que no tenga rubias y persecuciones, no tiene cabida).

Siempre me he descrito como un anticuado, alguien que prefiere leerse el libro antes que ver la película, me encanta explorar cine español sin acción a cambio de una trama inteligente y trabajada; adoro algunos videojuegos anticuados pixelados que no consisten en tiros o en fútbol; me gusta gastar dinero, pero solo en lo que me interesa, no "robar" mucho para luego no disfrutar de nada. Y si un grupo de música me gusta mucho después de verlo por internet, coño, me compro el disco si lo veo en una tienda (otra cosa es que los grupos que me gustan no sean comerciales y jamás vaya a disfrutar de un concierto suyo por estar tierras, oiga).

Soy un chico anticuado, un carcamal tranquilo y sereno, al que le gusta admirar el trabajo duro con respeto y paciencia. Y odio este mundo que va cada vez más rápido.

Khal Drogo ya no tiene esa chispa exótica e intimidante que descubrí hace varios años al leer el primer tomo de la poco conocida en mis círculos "Canción de hielo y fuego". Ahora solo está bueno, y qué pena que lo maten ya en la primera temporada, ¿no?

Ale, me voy a ver "Pienso, luego existo" y "Cuarto milenio". Otros se pasarán la noche viendo "Los pitufos 3D".

domingo, 29 de mayo de 2011

Nuevo vicio

¡Ajá! Por fin, después de tantos años, me he decidido a subir otro escalafón en el camino del frikismo... ¡Por fin me he comprado cartas de Magic! Ayer en el VII Salón del Manga de Valencia, un amigo experto se compró un par de barajas más para la colección, le pedí consejo, y aquí estoy, ansioso porque terminen los exámenes (me queda casi un mes) para echar unas partidas :D

Desde niño he jugado a Yu-gi-oh! (tengo un par de juegos para la Game Boy y un buen puñado de cartas en el cajón), pero hacía algunos años que la gente me presionaba para que me pasara a las Magic, que era más profundo, más viciante, etc... Según tengo entendido las Magic son más antiguas que las de Yugi (el eterno conflicto entre occidental y oriental, entre lo americano y lo japonés). Me eché un par de partidas con mi amigo en las mesas de juego del Salón (llevaba 5 ediciones queriendo sentarme en ellas :D) y me costó un poco pillar las reglas porque tenia ya muy interiorizadas las reglas de Yu-gi-oh, pero enseguida entendí que estas últimas solo eran una variante de las primeras, y al poco le cogí el tranquillo a lo más básico, aunque aún tengo que practicar bastante.
Las dos barakas iban en un pack y son una de luz (Elspeth Tirel) y otra de agua (Tezzeret). La primera tiene bastantes cartas compatibles con el sistemas de fichas Soldado, pero no tiene un solo artefacto, lo cual abunda en la de agua, que por ahora es la que me gusta más, más equilibrada en lo que respecta al ataque por lo que he visto (mi opinión de novato no vale mucho, lo sé).

Y eso, ilusionado con el nuevo hobby. Otro que llevo años queriendo cultivar ha sido el de las figurillas de Warhammer (el 40.000 en concreto). Desde que me enganché hace unos años al Dawn of War de PC, la secuela y sus expansiones, tengo unas ganas locas que pintar una escuadra de ultramarines para decorar un lugar privilegiado de mis estanterías o echar una partidilla con algún amigo más metido en el tema. Lo que lleva años echándome para atrás: el precio (35 pavos la escuadra de 4 a 6 unidades más barata que he visto en las tiendas, y llega a 100 o más unidades pesadas o accesorios) y lo diminutas que son las figuras y sus detalles (y mi mal pulso me ha procurado aprobados raspados en Plástica toda mi vida). Aunque entiendo que debe de ser un hobby muy gratificante, ya que el resultado final proviene de muchas horas de esfuerzo y paciencia, que ves compensadas al derrotar épicamente al Líder Necrón de tu amigo :D

Y si el experimento de las Magic llega a buen puerto, seguramente actualice también mi baraja de Yu-gi-oh (a este paso, me quedaré sin novia).


P.D.: Este es un sabio nacional.
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